2010/06/04

Mi Annie Hall



¿Se acuerdan del final de "Annie Hall" de Woody Allen?. Desde dentro de una cafetería de amplias ventanas veíamos a Woody y Diane Keaton hablando, mientras la voz en off de Woody en un tono triste pero a su vez optimista le confesaba al espectador voayer lo siguiente: "Se nos hizo tarde, los dos nos teníamos que marchar. Pero fue magnífico volver a ver a Annie, me di cuenta de lo maravillosa que era, y de lo divertido que era tratarla. Y, y recordé aquel viejo chiste. Aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice 'doctor, mi hermano esta loco, cree que es una gallina' y el doctor responde 'pues porque no lo mete en un manicomio?' y el tipo le dice 'lo haría, pero necesito los huevos', pues eso es mas o menos lo que pienso sobre las relaciones humanas sabe? son totalmente irracionales, y locas, y absurdas; pero supongo que continuamos manteniéndolas porque la mayoría necesitamos los huevos".

Y es ahí donde Woody con el cine vuelve a darnos la lección más real de todas, donde se expone con tanta claridad y alegoría (desde la mesa de un bar que ha dejado de esperar a la pareja que habla en la ruidosa y pasiva Manhattan) lo que representan las relaciones, son complejas. El amor no lo es todo, hace falta más, la soledad, la inquietud y la inseguridad ante la sincera razón gobierna nuestros días. Sutilmente me viene a la mente otro final, el de la maravillosa y certera (a su vez que filosófica) "Up in the air" de Jason Reitman, donde George Clooney acepta finalmente su condición solitaria con tristeza pero a su vez con resignación optimista, un camino en aviones, con el trato sincero a las personas que no quieren oír lo que sinceramente se les dice, tengo que volver al film de Reitman para que ahora tenga un valor más claro dentro de mi memoria cinematográfica y personal.


Los finales donde el amor se alza sobre todas las cosas son inmejorables. Pero si la sinopsis empieza sobre un hastiado perdedor, un graciosete con gafas de pasta inadaptado social pero con contenido, y donde el final parece acabar en un frío y desgarrador anticlimax, quizás yo sea de los segundos finales, los que me hacen pensar y escribir (sin tanta clarividencia y creatividad como Woody, ni le llegaré jamás a sus magníficas suelas). No tengo mucho más que decir sin recordar algunas palabras que me vienen a mi caos mental y no se si son de mi propia cosecha o de una recolecta de algo que vi o no recuerdo quien lo dijo: "Estoy cansado no de vivir, más bien de morir". Pero mejor recordar las perlas de Woody en "Annie Hall" para poder comprender lo que no tiene mucha explicación coherente, la humanidad.

"Uno siempre está intentando que las cosas salgan perfectas en el arte, porque conseguirlo en la vida es realmente difícil."

"Una relación es como un tiburón; tiene que estar continuamente avanzando o se muere.
Y me parece que lo que aquí tenemos es un tiburón muerto..."

"Me encanta que me reduzcan a un estereotipo cultural."

"Yo creo que la vida está dividida en lo horrible y lo miserable. En esas dos categorías. Y lo horrible son los enfermos incurables, los ciegos, los lisiados... No se como pueden soportar la vida, me parece asombroso. Y los miserables somos todos los demás. Así que al pasar por la vida deberíamos dar gracias por ser miserables. Por tener la suerte de ser miserables."

Woody Allen - Un genio de los de verdad -





1 comentario:

PEPE CAHIERS dijo...

En ese sentido Allen es un auténtico maestro. Baste recordar en "Manhattan" su lista final de razones para vivir grabadas en un magnetofon o en "Hannah y sus hermanas", cuando buscando un sentido a la vida, lo encuentra en una sala de cine donde proyectan "Sopa de ganso".