2011/06/22

"El Nuevo Mundo": la naturaleza de la vida


Director: Terrence Malick
Año:2005
País:USA
Duración: 172 min.
Sinopsis: Siglo XVII. Encuentro de las culturas europea y nativa americana durante la creación de la colonia Jamestown en 1607. Inspirada en la leyenda de John Smith y Pocahontas, historia de dos personajes fuertes, una apasionada mujer nativa de alto linaje y un ambicioso buscador de fortuna que se encuentran divididos entre las exigencias de sus deberes cívicos y las de su corazón.
NOTA: 9/10  Ficha en IMDB

Me asomo por primera vez (lo cual tiene algo de delito) al cine del valorado Terrence Malick. Y lo hago con "El Nuevo Mundo", película inspirada en la leyenda que todos conocéis, la historia de amor entre John Smith el saqueador y la nativa Pocahontas. Un film cargado de una fuerza poética inusitada, un pulso narrativo lento, pero infinitamente bello. El guión lo firma el propio Terrence Malick, su visión sobre la historia no podía estar mejor enfocada. Quizás peque de densidad, de complejidad narrativa, pero también eso la hace diferente, las formas como se cuenta absolutamente todo está enfocado todo, es a través de los sentidos. Malick expone el nuevo mundo, como un título de doble sentido. Se universaliza el concepto de descubrimiento, y si bien podríamos decir que es la visión derrotista y casi onírica del personaje de John Smith (que tiene unos monólogos fuera de cámara que son exquisitos, fantásticamente bien escritos y que bien se podrían aplicar a la sociedad de nuestros días), que intenta alcanzar un sueño, que vive en una pesadilla, una realidad y un mundo que el considera irreal. Realmente el peso del éxtasis narrativo, lírico cual caudaloso río lo lleva el personaje inspirado en Pocahontas, el más evolutivo de todos. En ella vemos la naturaleza de la vida misma, en una mujer que descubre el horror, el amor, la caída de su pueblo, su nuevo mundo, la felicidad, el amor imposible y la muerte. Y todo ello con muy poco, Malick consigue levantar muchísimos sentimientos al espectador más sensible y predispuesto a sumergirse, pues no será del gusto de todos. Es una película con un guión conocido, pero densa, que ahonda principalmente en la introspección de la vida misma, en su naturaleza y capacidad de seducción, belleza y muerte a su vez. 
Un alegato, un canto directo a la catarsis de la naturaleza, con dureza y a su vez con una belleza difícil de explicar con palabras, porque sinceramente se trasmite con los bellísimos parajes del film, con las expresiones de los actores, con los sonidos, y de verdad, los vellos se erizan. El mensaje del film es directo, capacidad de cambiar las cosas, afán de superación ante la adversidad, apreciar los sentidos verdaderos, sentir la naturaleza que nos rodea, criticar duramente la sociedad cuadriculada y extremista que tenemos, unos mensajes que hoy día, como decía, son aplicables. Y detrás de todo eso, muchos se quedarán en que es una historia de amor (o dos, más bien, pues la parte final del film es sencillamente abrumadora y a su vez natural, como la vida misma), que Malick se olvida de enfatizar en la habilidad narrativa, en mi opinión, esto no es Avatar, y Malick va mucho más allá que unos colonos matando a indios, no se trata de eso. El análisis hay que arañarlo, hay que mimarlo (como las caricias de Smith y Pocahontas, más profundas y determinantes que un beso o, perdonar la expresión, que un polvo en mitad de la selva, van directas al corazón del espectador). El plano final muestra un árbol enorme al que un fruto se le cae, pero él, inmutable, sigue en pie, mirando hacia el sol que lo cobija (otro de los mensajes del film), y de eso trata el guión de Malick, al que lo único que puedo achacarle es la meseta que crea en su narración, quizás ondulante en continuidad, pero evocadora a su vez, es extraño, hay que verla.


El reparto no se queda corto. Por un lado, para mi la sorpresa directa ha sido sin duda alguna  Q'orianka Kilcher, en el papel de Pocahontas, su papel muchos dicen que se le queda grande, para mi es el pilar base del film, Kilcher está en su correcta medida, sutil, fantástica en sus escenas de amor con Smith, aunque le achacaría un poco a Malick que no la enfoque demasiado en esas escenas y prefiera centrar más sus cortes en la estrella, Colin Farrell, que nos hace un Smith totalmente decaído por el tiempo y la propia vida, un derrotista y cazador de sueños perdidos (antítesis del Smith de Disney) que no hace más que caer en la oscuridad de la culpa, de la pesadilla que le rodea, la vida real que genera su repulsión. Farrell está bien en el papel, aunque a veces (sobre todo con Kilcher) se olvida de dar algún matiz más a su personaje, a su rostro, pero me ha gustado, que conste. Y cuando la película lleva las dos horas largas (de las casi tres que dura, al menos la versión que yo vi, la firmada por Malick que dura 172 minutos en comparación de los 133 minutos que vimos en los cines comerciales) aparece en pantalla el siempre fantástico Christian Bale, interpretando un pequeño papel en la parte final del film, que casi se come al Smith de Farrell, si no fuera porque su presencia es más bien para apoyar el cambio evolutivo de Pocahontas, de todas formas, Bale está estupendo. Del resto, cabe destacar al gran Christopher Plummer.
Y quizás uno de los mayores virtuosismos del film, sea precisamente la dirección de Terrence Malick, que rueda con un puntillismo y una precisión que embriaga. Los planos son una delicia, todos ellos están medidos con una belleza y capacidad de trasmitir sublimes. Las composiciones, los paisajes, los encuadres de los enamorados Smith y Pocahontas (a cual mejor), la fotografía de Emmanuel Lubezki, que eleva el film hacia lo inimaginable. Belleza, poesía narrativa, atrayente por méritos propios o hipnotizadora, son muchos de los adjetivos que podrían aplicarse a la técnica del film. Destacar también la curiosa manera que está montada la película, montaje (la escena en la que Smith es apresado, tiene unos cortes fugaces para analizar, una secuencia rodada de manera algo diferente y curiosa de ver, o la manera que Malick tiene de mostrar la naturaleza, con planos muy sugerentes, con la Steadicam entre los árboles y plantas, una maravilla) que cuenta por capítulos toda la historia, que mezcla diálogos con voz en off (por cierto, y lo hace con originalidad, mezclar lo digo de manera literal)  y la música de James Horner, que genera un clima indiscutible, y está perfecto con el tono del film, Horner hace un gran trabajo de violines y minimalismo étnico, que consiguen hacer mella en las escenas donde se requiere su presencia, sin ser efectista, con cuotas de belleza y fragilidad. 

En conclusión:  "El Nuevo Mundo" es una película sencillamente magistral, con una fotografía y narración exquisitas. Respira cine por todos sus costados, y cine es eso, capacidad de trasmitir con lo que muestra, un reflejo directo a los  sentimientos del espectador. Un film pseudo mudo, que nos transporta a otro mundo, que nos lleva con su poesía. Unos entrarán, otros lo verán inerte, pero en el espectador selectivo están destinado los ojos de esta joya. No es una obra maestra, porque se le achacan algunos desniveles narrativos importantes, y quizás su puntillismo no al deje del todo respirar en muchas partes. Pero para mi, y estoy seguro que en un segundo visionado futuro, pisará el cielo de los clásicos contemporáneos. Malick creo, es uno de los pocos directores que van por la senda de aquellos grandes maestros de antaño y eso se nota. Un 9.

La Escena/ Lo mejor:  Los monólogos de Smith sobre su mundo idealizado.// Los 20 minutos finales, algunos lo tildan de hueco, a mi me parece magistral.// Los momentos poéticos que muestran a Pocahontas y Smith juntos, bellísimos.

1 comentario:

María Jeunet dijo...

Hola Luigi, comparto al 100% tus opiniones, y con mucho gusto enlazo tu post al que acabo de crear sobre la película. ¡Un abrazo!