2011/07/12

Indiferente


El tiempo nos ha matado. El reloj que marca el ritmo de tu guitarra suena cansada, agotada sin la separación esterofónica. Los tiempos que soñamos se quedaron simplemente en sueños. Los tiempos que vivimos juntos parecen sueños. No hay escapatoria hacia la rutina, no hay remedio para la desidia, el cambio, el cansancio. La edad y los pesos de más nos arruinan la continuidad del juego. Perdido el misterio, se acaba la magia.  La indiferencia y el mazo del ejecutor tampoco se han diluido, ahi siguen, conspirando, manipulando información. Las manos que mecieron tu cuna han ido cayendo en el olvido. Los moralistas han sido corruptos.  La abadía de los sentimientos no se entendió en una sola vía de escape. Todo eso ya acabó. Todo anhelo queda aislado en una caja bajo el mar. Carente de sentido, carente de vida se haya el latir de tu corazón. Pero da igual, todo deja de tener importancia. Y quizás eso, sea lo peor de todo, aceptar el tiempo, irremediablemente perdido en mil cosas. Yo no aprendo, me desgasto, y con ello agarro la cuerda y tiró todo por la borda, incluido a mi mismo, lo que haya abajo no le importa a nadie, y menos a mi. Podría morir de la caída y nadie se enteraría de nada hasta que por interés, fueran al pozo a sacar agua, al amanecer, o quizás al alba. Pero sigo repitiendo, que todo eso da exactamente igual, y créanme, sé que piensan que eso es negativo, falso, evaucadoramente sombrío. Saben que en el fondo, no puedo estar más acertado, su corazón lo sabe, su egoísmo y su afán de controlar sus vidas lo saben. Yo hoy dejo de ser títere, dejo de darle importancia a todo, incluso dejo de darme importancia a mí mismo, de nada sirve, todo es indiferente.