2011/09/19

"El Árbol de la vida": Sinergia


Director: Terrence Malick
Año:2011
País:USA
Duración: 138 min.
Sinopsis: Años 50. El film narra la evolución de Jack, un niño que vive con su madre, que encarna el amor y la bondad, mientras que su padre, que representa la severidad, es el encargado de enseñarle a enfrentarse a un mundo hostil. Sean Penn interpreta a Jack en la edad adulta. Por otro lado, se trata también la historia del Universo desde sus orígenes.
NOTA: 9/10  Ficha en IMDB


Con enormes ganas de asomarme a lo nuevo del director que me fascinó con "El Nuevo Mundo", Terrence Malick nos deja ahora un film que redondea con puntillismo su estética, su estilo más personal, y nos remueve el alma. "El Árbol de la vida" es un film de un lirismo visual imponente. Un muestrario de sensaciones encontradas y sinérgicos planos donde el significado parece inconexo, donde la algarabía del mensaje parece un tanto pendulante, denso y complejo. Pero curiosamente, se llega a un estado de armonía impetuosa, majestuosa en muchos momentos y reflexiva a las horas de salir de verla, donde creo que da en la diana, una de esas películas de segundos, terceros y hasta cuarto visionado, hipnótica de algarabía técnica y artística, creativa. Será odiada ahora, pero dentro de unos años, todos aquellos que la odiaron, la pondrán por la nubes, la estudiarán en sus casas y escuelas, aprenderán de ella y sus contextos. Un film de una extrañeza atípica para nuestra cartelera actual, que ya no bebe tanto de títulos como éste, diferentes. 

¿Y de qué nos habla "El Árbol de la vida"?, pues el guión del propio Malick, habla precisamente y drásticamente de eso, de un árbol lento, tortuoso y sinuoso, de la vida en estado puro, de sus matices desde su creación hasta la próxima destrucción de todo lo que brota.  Malick sitúa dos líneas temporales para narrar su gran metáfora, a raíz de dos caminos, por un lado la conexión de la naturaleza, sinérgica y eléctrica que sigue sus propios caminos, libres, anárquicos y sufridos. Y la espiritual, con citas de Job, contraposición a la naturaleza, síntoma humano de la esperanza y los buenos valores que se diluyen en un mar de incertidumbre ante la inmensidad del universo. Y estas dos vertientes, valerosamente exploradas (con mucho arriesgo por parte de Malick, lo cual valoro más todavía) se vislumbran en la familia que aparece en la parte central del film, en los años 50. En ella vemos el buque insignia de lo que verdaderamente expone el film. Un conjunto de emociones humanas que explora el alma, la oscuridad, el sentimiento de culpa, la pérdida de la fe, la realidad, el choque hacia el fracaso, la mentira, la espiritualidad de lo que nos rodea  y como sentimos cada resquicio de vida en nuestro ser (el papel de la madre es esencial para entender este punto).
Y es fantástico, como Malick, expone los miedos, la culpa, todo lo ya comentado, el desconsuelo de esta vida (inexplicable en muchas de sus injusticias, que quedan mejor reflejada con la verdadera poesía y alegorías de sus imágenes, que con el poco diálogo que aparece en el film, como también pasaba en "El Nuevo Mundo") no solo se remonta a la época humana, si no que Malick se toma la libertad de narrar unos 15 minutos, al principio, esenciales, sublimes (polémicos y a disgusto para la crítica y el público por lo general) y para mi cumbres para entender la densidad del relato, la profundidad y complejidad y a su vez casualmente hermosa sinergia del cosmos. Me refiero a la escena que nos lleva a la creación de la vida, esa en la que un dinosaurio descubre que puede pisotear la cabeza de otro, que aprende el instinto de supervivencia, mientras el que yace en el suelo aprende a sufrir, a ver la vida como lo que es, una jungla de casualidades en el que la vida y la muerte parecen discutir todo el rato, danzando ante la impotencia, ante lo inexplicable de todo lo que conlleva nuestra existencia. Esos 15 minutos, cargados de imágenes hipnóticas y metafísicas (que yo siempre comparo con el final psicodélico del "2001" de Kubrick, eso si, cada uno en su terreno) son fantásticos, quizás desvía un poco el contexto del film, pero para mi es tan necesario como su parte central, esa donde se analiza perfectamente a la familia, donde se centra el film en mostrar el crecimiento de la vida en estado puro, con el crepúsculo del fin como preludio a un desenlace que evoca la muerte de nuestros propios universos. Una metáfora de la muerte, no solo de nuestras vidas individuales, cual paradigma hacia el fin del mundo, si no un crepúsculo hacia toda la vida, condenada siempre a perecer, a morir, sin respetar un convenio de tiempo, siguiendo el ciclo. El plano final (el puente del Golden Gate, creo, con el sol desapareciendo en el encuadre) nos alerta, nos inquieta hacia nuestros días, nos obliga a pensar en nuestro mundo, en la bajada a los infiernos que nuestra mente y nuestra actitud nos conduce hacia esa cascada, esa sensación de vértigo, indiferencia y desasosiego (lo que siente siempre el personaje de Sean Penn, rodeado de rascacielos que reflejan el cielo, ascensores que bajan abajo o suben muy arriba con un pitido que marca sus propios latidos, personaje que para muchos, y para el propio actor, está poco aprovechado, para mi, perfectamente integrado, funcional para lo que quiere la película contar en momentos muy determinantes).
El reparto, aparte de lo ya comentado de Sean Penn (que aparece poquito realmente), está centrado en la familia, compuesta por Brad Pitt, con un papel muy intenso, con una medición tremenda de los tiempos dramáticos y con un sentimiento importante, creo que de cara a los niños, es el papel que más conflicto y reflexión sobre la vida nos genera, ese y el contraste de la madre, interpretada por una bellísima, angelical y magistral Jessica Chastain, que imprime la sensibilidad de una madre hacia la vida, hacia sus hijos, la feminidad más etérea y personal, un personaje, hablando un poco por encima, muy Bergman para que me entendáis, Chastain se come la pantalla y eriza la piel en muchos planos en los que aparece llenando de belleza los perfeccionistas encuadres de Malick. Del resto, destacar a los niños hermanos del film, Hunter McCracken, Tye Sheridan y Laramie Eppler, geniales todos pero en especial el protagonista de la función, Hunter McCracken. Y llegados al punto de la dirección, Terrence Malick, no firma su mejor película, pero quizás si su film más personal, más estético y perfeccionista. Denso en su montaje, en la grabación de mil planos perfectos, inmaculados y poéticos (aunque se ensamblaban mejor a los sentidos creo, en "El Nuevo Mundo", que comparte muchas cosas con esta película, sus formas, su narración en off y sus simbología). Malick rueda unos planos bellísimos (la escena de los bebés, con la fanfarria de Bedrich Smetana Má, y la manera en la que se muestra el crecimiento, la evolución de los niños, de la vida misma, es sin duda una de mis escenas preferidas de todo el film). Los paneos, el uso de los angulares, de la atmósfera inmaculada y crespuscular, de esa steady caótica y a su vez elegante, esas composiciones pictóricas, líricas, bellas, de lo mejor que se ha visto en una sala de cine en muchos años, Malick recrea un sello impecable, difícil de digerir de una tajada, comprometido a ser analizado y reflexivo en todo lo que muestra en la pantalla. Aplauso de 10 también a la edición del film (muy densa, quizás tanto que le sobran algunas pocas cosas, pero me gustaría volver a verla para poder decidirme en este sentido) y a lo que Alexandre Desplat aporta a la poquita banda sonora original que suena en el fim, (pues el resto son piezas clásicas muy bien inyectadas a lo que el sentido anímico del film requiere)


En conclusión: "El Árbol de la vida" es sinergia de vida. Densa en lirismo. Metafórica y aforismo visual. Poéticamente bella, inconexa sin serlo para nada, eléctrica y fuerte de sentimiento. Una interpretación (o miles de ellas en una) sobre lo aciago, lo desgraciado, la debilidad del credo humano, una avalancha de energía que hace de espejo y trampolín, al abismo del fin del mundo. No ese que anuncian los falsos metalingüísticas del cosmos, si no ese que es seguro, el fin de nuestro propio tiempo, de nuestra propia existencia natural o precipitada. Tender la mano a la ternura de la muerte. Dejar paso a la generación que se perderá efímera como todas las demás que vengan, pero que perdurará de alguna manera en el recuerdo de la propia poesía de la vida, cuando ese árbol los vea crecer, alto, verde, resplandeciente. Un 9, porque haría falta un tiempo y unos visionados más para que como el buen vino, se asiente y me vuelva a decir cosas, no obstante, es una película para paladares selectos, para un público cinéfilo muy determinado, la odiaréis, os encantará y os golpeará fuerte, dejaros llevar y sacad la verdadera alma poética y emocional que tengáis, ese es mi consejo.

La Escena/ Lo mejor:  Es tan densa que cuesta quedarse con algo concreto. En especial me gustó mucho su inicio, los 15 minutos de creación del mundo, que son realmente hipnotizantes// La parte central del film con la familia y sus conflictos (la escena en la que el niño roba el vestido es para mi sublime en cuanto a significado del subtexto, de los silencios, de la propia culpa humana, inexplicable hacia lo oscuro de la mente), la escena final que simboliza el fin de los tiempos, y la ya comentada escena de evolución de crecimiento con los niños, sublime con Bedrich Smetana Má de Vlast Moldau sonando de fondo.

8 comentarios:

Arkón dijo...

A mi me pareció una cosa muy dificil de digerir, creo que nada de lo que muestra es tan trascendental como Malick quiere...
Me quedo con las escenas de la familia O'Neil, especialmente las de Brad Pitt con sus hijos, las únicas donde se aprecia cierto comportamiento humano.

Arkón dijo...

Perdón, quería decir la familia O'Brien.
Un saludo.

Luigi R.p. dijo...

No se hace la digestión de manera rápida, hay que dejarla madurar y meditar. A mi la película me ha parecido fascinante.

Está dividiendo a la gente, creo que eso es síntoma de que algo tiene. Normalmente ese tipo de cine que todo el mundo repele por su sinuoisad narrativa, es que le precisamente me atrae con fuerza a mi.

Cristina Meine dijo...

Hola! (: De verdad, me encanta la forma que tienes de escribir las críticas. Tenía pensado ver esta peli, espero ser una de las de tu grupo! Por cierto, tengo una curiosidad, has estudiado audiovisuales verdad?

Luigi R.p. dijo...

Cristinaaa!! Cuánto tiempo! oye pues muchas gracias por tus palabras! espero que me des tu opinión si ves la película algún día :)

No, no he estudiado audiovisuales, lo mio es vocación y pasión por el cine, he hecho algunos cursos de guión y post-producción (ahora estoy en uno) y aprendo viendo muchas pelis y leyendo sobre cine. ^^

Carlos S. dijo...

Como he comentado varias veces y escribí también en mi blog sobre esta cinta... Es una obra de arte, maravillosa película en todo sentido.
Te sigo leyendo
saludos

Espectro dijo...

Una película llevada como poesía al cine, pero que se hace un poco pesada en mi humilde opinión.
Te invito a pasarte por mi blog, un saludo.
http://vozenoff7.blogspot.com/

manipulador de alimentos dijo...

Una película inolvidable!!! Esencial e imperfecta, como la vida misma...