2010/10/17

"El Baile de los Vampiros": Los chupócteros de Polanski



Director: Roman Polanski
Año: 1967
País: UK
Duración: 129 min.
Sinopsis: Polanski encarna a Alfred, un tímido aprendiz de un viejo investigador de las teorías sobre el vampirismo (Jack MacGowran) que se convierte en el enamorado defensor de la preciosa Sara (Sharon Tate) cuando el Conde (Ferdy Mayne) la intenta convertirla en la diosa necrófaga de sus sueños.
Mi Nota: 9     Ficha en IMDB


Sigo adentrándome una vez más en el peculiar mundo de Roman Polanski, a día de hoy, uno de mis directores favoritos y un maestro (casi de los pocos que siempre nos ofrece algo sencillamente indescriptible ante la pantalla). Polanski se atrevió con el género de los vampiros. Un género difícil, muy maltratado hoy en día, y donde Polanski conoce a la que fue su mujer por aquellos entonces (a la que asesinaron brutalmente la familia Manson) Sharon Tate, deslumbrante en cada fotograma. El guión del propio Roman y su amigo Gérard Brach. El guión se mueve entre una película de aventuras, lógicamente basada en la mitología vampírica clásica de Drácula, la comedia, el romanticismo y una película de aventuras. Todo claro está, con la imprenta de su director. Es una maravilla algunos pasajes del film (y los escasos diálogos, es casi muda, pero lo que hay escrito, está perfecto), por ejemplo la primera parte en la posada se disfruta a tope (los secundarios costumbristas y rocambolescos, las apariciones de Sharon Tate en la bañera, o el ataque vampírico están rodados con un aire un tanto especial, casi con una artesanía alejada de los cánones de aquella época). 
Polanski quema sus cartuchos cuando la acción se traslada al castillo, donde la aventura, la comedia y el misterio parecen hacer un conglomerado muy electrizante. Desde la aparición del conde, la película deja momentazos que se quedan guardados en la retina (no muy frescos en originalidad, pero si muy cinematográficos, cosa que se recuerda ante todo), puedo nombrar varios momentos, la estela musical de Sarah en los pasillos del castillo (con esa partitura siempre tenebrosa e inquietante de Komeda, habitual compositor de Polanski por aquellos, un maestro), la maravillosa escena de la cripta (cuando tienen que dar el rodeo, y decidir si matar a los vampiros), la escena del espejo (casi alimentada con cierta homosexualidad entre el personaje de Polanski y uno de los vampiros del film) y su posterior persecución (donde la cámara se vuelve loca con cierta maestría, y donde la comedia parece encajar mejor entre todas las bromas de la peli). La parte final también es excelente, la magistral escena del baile es de lo mejorcito de esta parte, toda la coreografía y el diálogo, se dan la mano de manera impecable, y el diseño de producción de la película, toma un protagonismo esencial (por cierto, impecable la dirección artística y de vestuario).   
Ojo al final de la película. Nuevamente, y a mi me ha sorprendido, debería habérmelo previsto. Polanski vuelve a darnos un final pesimista, cargado de mala leche (aparte de un humor negro muy especial) con la escena final, donde parece que el final feliz va a reinar, pero claro, todos conocemos a Polanski, y su peculiar manera de acabar las películas, siempre con un giro hacia lo poco común, lo realista, lo tenebroso. Magistral final y un guión infinitamente disfrutable, donde todo respira a conocido, pero con aires de personalidad traídas de su director. Polanski, como ya digo, está perfecto en su labor como director (aunque tengo que decir, que a veces peca de tramposillo en la edición, con la cámara rápida, que más que dar contexto a la escena, la entorpece directamente, pero en fin, sale en algunas ocasiones esporádicas). En el reparto, destacar a muchos, es una película un tanto coral, centrada en unos pocos protagonistas y sus peculiares secundarios (que dan algún que otro aire de respiración al film), el propio Roman Polanski, interpreta al joven enamoradizo Alfred, un papel correctamente interpretado, que tampoco destaca pero correcto para Polanski (aunque para mí, su papelón está en "El Quimérico Inquilino"). Le acompaña, la que fuera su mujer (antes de todo el asunto de Manson y demás que siempre lamentaré) Sharon Tate, una preciosidad de actriz, y una fantástica dama Polanski, cada escena, cada momento en el que Tate aparece, enamora al espectador y da puntos al film (ojo a sus planos cortos, marca de la casa, impecable). Quizás uno de los mejores roles, lo tenga el actor Jack MacGowran, como el profesor "chifladillo", un personaje carismático, fantástico en cada escena, me encantó. Del resto, destacar a Alfie Bass como Shagal, y en especial a Iain Quarrier como el conde (muy influenciado por el Drácula que creó Christopher Lee). Un reparto genial, muy acertado dentro del tono de la película, donde quizás el más flojo curiosamente, sea el propio Polanski, pero tampoco molesta demasiado.


 Nombrar la estupenda banda sonora original compuesta por Krzysztof Komeda, compositor al cual valoro muchísimo, pues su  originalidad, frialdad y minimalistas notas siempre me han inquietado y fascinado por partes iguales. La música está presente en alguna partes del film, con mucha presencia en algunos pasajes (algo un tanto extraño dentro de la filmografía Polanski, pero en éste film totalmente comprensible). 

En conclusión: Polanski dejó una película un tanto olvidada por la comunidad cinéfila, un curioso film de aventuras y comedia que hablaba de los vampiros clásicos, todo un homenaje a esas películas de la antiguedad, con una Sharon Tate deslumbrante  y un PolanskiPolanski a nivel personal, pero si que es una película que creo, seguirá en mi retina o cuando me hablen de ella, la recordaré con especial cariño, yo la he disfrutado con mucho interés, y se la recomiendo a los seguidores de éste genio, pero sobre todo, a los que amamos el buen cine de Vampiros, con calidad.