2011/03/02

"Deseando Amar": Intemperie emocional


Director: Wong Kar-wai
Año: 2000
País:HKG/ FRA
Duración: 95 min.
Sinopsis: Chow, es redactor jefe de un diario local, se muda con su mujer a un edificio de Shanghai. Allí conoce a Li-zhen, una joven que vive en el mismo edificio con su esposo. Ella es secretaria y su marido está continuamente de viaje de negocios. Como la mujer de Chow también está casi siempre fuera, Li-zhen y Chow pasan cada vez más tiempo juntos. Un día, ambos descubrirán que sus respectivos cónyuges los están traicionando.
NOTA: 10/10  Ficha en IMDB

Me vuelvo a adentrar en el curioso mundo del cineasta Chino, Wong Kar-Wai, desde que me dejara impresionado a nivel técnico con "My Blueberry Nights" y "2046" dos films impecables, pero que sin duda no consiguen la perfección de síntesis argumental y creativa de este film. "Deseando Amar"  es un film que expone con cierta claustrofobia y hermetismo, los sentimientos a la intemperie, el control de ambos ante la desolación que sufren los personajes, ambos, traicionados por sus respectivos maridos y esposas. Un canto poético ante el desasosiego que componen las tintas mezcladas y coloridas del amor, un mejunje imposible de clasificar, de comprender del todo sin una pincelada de lirismo. Y es ahí donde el guión del propio Wong Kar-Wai, acierta del todo. Nadie nunca podrá hablar de sentimientos, del significado de la pasión, del amor, de los impulsos eléctricos que sentimos y que ahondan nuestro corazón, con palabras. Es más, la representación metafórica de los colores dentro de la película, las habitaciones pequeñas, ese hotel de cortinas rojas y amarillentos desparpajos, la calle donde siempre se encuentran los enamorados, con unos barrotes de ventanas, piedras y agua de la lluvia encarcelando sus corazones, todo está empapado de una poética puesta en escena y de un silencioso mar de diálogos perfectamente cotidianos, insulsos en apariencia, pero que calan y explotan en sus puntos más candentes. 


Wai, utiliza la elipsis abrupta de la historia, los saltos en el tiempo, la teatral manera de analizar la profundidad de un discurso amoroso (los propios personajes ensayan sus sentimientos, los exponen a la desnudez más integral de su alma) enfocando en algunos pasajes incluso, una doble visión de una misma escena, la originalidad del relato engancha, atrae, hipnotiza, enamora, pues de eso se trata. Y dentro de la realidad, el film llega a un final determinante, triste. Una carta sellada y tapiada dentro de un árbol de pensamientos, un: "demasiado tarde" para los protagonistas. El amor queda definido con indecisión, inseguridad, vejez y esperanza por partes iguales, de manera magistral.  Es ahí donde las reseñas verbales de Wai, la música de Nat King Cole (con cierta ironía siempre, muy bien seleccionada) o los chelos de Shigeru Umebayashi a cámara lenta, cobran especial fuerza, contexto, justificación emocional dentro del espectador. El libreto no deja cabos sueltos, la belleza de sus pasajes, de sus líneas y de su extrema sinceridad ante el amor, vale más que cualquier impulso sexual, que cualquier infidelidad barata, esto si es amor, con el corazón, y Wai lo dice sin pretensión, que es lo realmente impresionante del relato, para mí, da en la diana.

"- En los viejos tiempos, si alguien tenía un secreto que no quería compartir,  ¿Sabes lo qué hacía?
. No tengo ni idea.
- Subía a una montaña en busca de un árbol, le hacía un agujero y susurraba su secreto al agujero. Luego lo tapaba con barro. Y dejaba el secreto ahí para siempre.
. ¡Qué rollo!, yo iría a echar un polvo.
- No todo el mundo es como tú."

El reparto, está perfecto, sensacional, transmitiendo todos los elementos introspectivos que requiere la historia. Desnudando algo más complicado que desnudar el físico, el alma sensitiva de los personajes. Es por ello que el film se mueve entre sus dos protagonistas claros (pues los cónyuges de ambos no muestran sus rostros, una licencia que Wong Kar Wai inserta con exactitud e ingenio, personalmente sensacional) Maggie Cheung, interpretando a Mrs. Chan, elegante, con una rectitud oriental perfecta, demostrando su paciencia, su perseverancia, y que va desmoronándose al paso del film cual flor desnutrida, un alarde de interpretación maravillosa, fantástica. Tony Leung Chiu Wai es el protagonista masculino del film, otra interpretación contenida, maravillosa, muy espiritual y acertada, en ambos actores recae el peso del film, su equilibrio es sublime e inolvidable. La dirección de Wong Kar-Wai, es quizás (junto con "2046") de las que he visto suyas, la más perfeccionista, simbólica y detallista. Su cámara no para de moverse sobre raíles, elegante, bailando sobre los personajes, captando al detalle los entresijos de sus guaridas emocionales. Es más, es fantástico por ejemplo, como se retratan los estados anímicos con algunas escenas, como la del restaurante (cuando los enamorados hablan sobre su situación y más tarde comiéndose un filete) donde la cámara los enfoca por separados, para cuando llega el nerviosismo emocional, panear compulsivamente, acabando en el humo del cigarrillo. Los detalles son otro punto a destacar, las zapatillas rosas de la chica, la cámara lenta ya mencionada en muchos momentos donde quedan expuestos los sentidos al espectador. El montaje corrosivo y fresco (cual nouvelle vague francesa en ocasiones, como la que ella va al Hotel y no se decide a entrar del todo), las composiciones pictóricas perfectas, el uso del lenguaje cinematográfico como elemento de obstáculo metafórico para la pareja con el uso de los espejos o las paredes que la cámara traspasa en una de las escenas. La ralentizaciónWai), todo un plantel inmenso, analizable y realmente sorprendente. Wai impacta con sus encuadres minuciosos y desoladores, impregna de colores pasionales la pantalla (la historia no está situada en los 60 por casualidad) y recalca el hermetismo claustrofóbico colocando la cámara el lugares muy poco comunes y espacios cerrados. Los decorados y sets son memorables (la calle donde ocurren las mejores partes del film entre los enamorados, el Hotel de cortinas rojas, el apartamento, las oficinas) todo el film está pensado para quedarse para siempre en la retina, sí o sí. La banda sonora, como suele ser habitual en los films de Wong Kar-Wai, está perfectamente seleccionada, una gran variedad de temas no originales (Como los ya comentados de Nat King Cole, perfectos) que se hermanan con los originales compuestos por Michael Galasso y Shigeru Umebayashi, de manera magistral.

En conclusión:  "Deseando Amar" no está dirigida para el espectador medio que cree que una película no puede explorar los sentimientos humanos con cierta alegoría, con un tono de irrealidad, o en todo caso, con una realidad desfigurada por sus personajes. El cine asiático por suerte, apuesta por ello, y si entramos en ese juego e inteligentemente le damos al cerebro (algo que parece que cada vez se pierde más  y más), descubriremos un psicoanálisis perfecto sobre las emociones selladas, sobre el amor verdadero (no es otro que el dramático, crudo y desmitificado ante el paso del tiempo, no como se nos vende por ahi), la imposibilidad humana de no poder controlar lo que siente, en definitiva de dejarse llevar con el corazón. Una película magistral de principio a fin, que recomiendo ver solo para aquellos que como yo, creen que el cine es para algo más que una serie de pautas, leyes y acciones manidas. Dejaros llevar por lo que sentís, no por lo que veis, cuantas veces habré dicho esto. Un 10.

La Escena:  Los enamorados en el restaurante.// La escena de la calle donde los personajes deciden despedirse (con el teatrillo incluso, je) bajo la lluvia, una de las escenas más bellas del  cine contemporáneo.

2 comentarios:

DASKABE dijo...

Quiero verla desde hace tiempo, creo que la tengo pero en flojita calidad. En fin, a ver si te dejas caer algo.

Alex de Large dijo...

Buena, pero me gusta mas 2046 por su bso.