2009/10/04

"Pauline en la playa": Manipuladores

Me adentro un poquito más en el cine francés con este film que lleva algún tiempo llamándome la atención, "Pauline en la playa" del señor Eric Rohmer, un film discreto que acaba como empieza, sin dejar claras las dificultades del hastío amoroso y sentimental de sus personajes. Quizás de eso hable el libreto escrito por el propio Rohmer, las incongruencias del amor como modo de completar almas humanas, un misterio del que nadie sabe beber correctamente, y que a nuestro modo cambiamos cual mitómanos cuando más nos conviene, cuando vemos y confundimos lo pasional con lo realmente afectivo, un puntito muy interesante del que podrían salir miles de conversaciones tras ver la película. El eclecticismo de Rohmer hace que el film carezca de la pedantería de las formas, y consigue plantear al espectador de forma juiciosa con que personaje es capaz de sentirse enamorado para confundirlo más tarde y cambiar la percepción de absolutamente todas las cosas, algo que se explora a modo de metáfora y alegoría con un amor que pulula en la mente de todos pero que realmente es difícil de encontrar dentro del film. Estamos hablando más bien de la mente humana en cuanto a lo sentimental, que es ni más ni menos que un cúmulo de sensaciones mal ubicadas en el tiempo y el espacio sin criterio ni decisión, más bien juicio y miedo a, a saber que.

Pauline es una joven adolescente de 15 años, que junto a su prima Marion pasan un verano en la costa atlántica francesa. Marion se encuentra con un antiguo amigo, Pierre, que mantiene una profunda atracción por ella. Sin embargo Marion prefiere al aventurero Henri, aunque sabe que su relación sería corta. Mientras, Pauline tiene un romance con un chico, Sylvain. Es curioso, porque viendo la sinopsis del film, se puede ver claramente que el film no es una sucesión de hechos sin más, sino que es un ensayo bien preparado sobre la pérdida de la razón sentimentaloide (Que todo ocurra en temporada estival no es casualidad dentro del film, es una razón más para justificar el desenfreno anímico y desequilibrio emocional de los personajes). Por un lado los contrapuntos muy bien expuestos, señalar los fantásticos diálogos escritos entre los personajes (más en concreto esa conversación que tienen sobre el amor al principio, definiendo perfectamente a todos los personajes sin necesidad de presentarlos de forma superficial), la dualidad que existe entre el mundo de los adultos y el inicio de la juventud (expuesta claramente por la protagonista, Pauline) es el verdadero mensaje del libreto y del film en general, como se puede perder el norte de la inocencia, del entusiasmo por descubrir algo tan bello como enamorarse y como denostar la verdadera plaga del universo, que bien podrían ser varias: Los celos, los impulsos descontrolados hacia las relaciones esporádicas, la manipulación hacia los seres inferiores de ingenuidad, el rechazo al corazón y halago a la evidencia física. Temas que hoy en día persisten y que Eric Rohmer ya visualizaba en los ochenta. Un guión de formas sencillas pero complejo en sus capas analizables sin ninguna duda.

En el reparto (tengo que admitir que desconocido para mí, quizás conocido para el público francés), buenas interpretaciones en general, aunque ninguno destaca por su magnificencia, cosa que quizás sea un punto a favor del film, todos al nivel. Para empezar, Pauline, el personaje conductor (aunque de manera indirecta) de todo el conflicto, el punto ingenuo, inteligente y analista de esta chica que está empezando a vivir sus primeras experiencias de juventud ante el cataclismo sexual (porque seamos sinceros, el amor se toca muy de refilón de manera explícita) de su prima mayor que ella. Pauline está interpretada por Amanda Langlet (A la que por cierto, le encuentro un impresionante parecido físico e interpretativo con Ellen Page...) un gran papel que la guapa actriz interpreta a la perfección. Su prima, Marion, está interpretada por Arielle Dombasle, un personaje elástico, de estupidez femenina (que no se me malinterprete, solo es una opinión) y totalmente criticable desde el punto de vista del espectador, buen personaje y papel no obstante, porque consigue lo que se espera de él, que lo detestemos y lo veamos pasar las consecuencias. El personaje de Pascal Greggory, Pierre, es el único que destaca dentro del film por ser la voz de la cordura y precisamente, por ser el perdedor absoluto de la partida de póker metafórica, curioso detalle, ya que cuanto más verdadero sea el sentimiento, la opinión y la razón, más animadversión se creará ante la persona, muy buen personaje y puntualización reflexiva. El personaje de Henri, el "bajabragas" por excelencia, está interpretado por Féodor Atkine, un personaje que bien podría ser el prototipo de hombre que gusta a las mujeres, no precisamente por ser monógamo, es por ello que ataca a TODAS las chicas del film con escenas antológicas (incluyendo esa del final que podría tildarse de pederastia o degeneración extrema de un personaje que se expone con vacío humano tremendo, que funciona de manera interesante dentro del film). Como último, no me olvido del otro personaje adolescente, el del noviete de Pauline, interpretado por Simon de La Brosse o el de la bruta vendedora de frutos secos interpretada por una tal Rosette.

Como puntito no muy complaciente por mi parte, la dirección de Rohmer es bastante "plana". Aunque el film se sigue perfectamente y sin problemas, quizás tenga que ver algo más para determinar un poco el estilo del director, que supongo que lo tendrá. Tampoco es un error, pues el film consigue estar muy bien dirigido aunque la teatralidad se denote en cada fotograma, pues el uso de los planos fijos y largos, el uso de una luz natural (buen punto este) y lo anodino de las formas es bastante curioso, pero le resta quizás atractivo final. No obstante, Eric Rohmer consigue evitar que el espectador se vaya a pensar en otra cosa que no sea en Pauline y compañía, y eso es más que suficiente. Otro punto, el film no dura más de hora y media, con lo que ayuda para que no caiga en lo redundante y hasta "telenovelesco".

"Pauline en la playa" es un film terapéutico, necesario para comprender o simplemente para desconocer aun más al ser emocional. Yo, como Pauline, me uno a la ingenuidad de no tener experiencia en casi nada y de ver, precisamente como el mundo conspira y manipula este factor, el factor de la inocencia, quizás el que Eric Rohmer se empeña en hacernos entrar en razón, a mi no hace falta que me lo explique dos veces, estoy con él, o ya lo estaba desde los primeros minutos. Cerrando el final tal como empieza el film, la sensación terapéutica de la película desaparece, aquí no se enseña a amar, a decidir, a desear sexualmente, simplemente se nos enseña a juzgar. Un 8,8.

NOTA:8,8/10
RECOMENDACIÓN: Ver en V.O.S
AÑO: 1983
DURACIÓN: 94 min
Ficha en IMDB
Trailer en Youtube



1 comentario:

DASKABE dijo...

Umm, tiene una pinta curiosa.

Con Rohmer todavía no he empezado. Proximamente caerá alguna.