2010/09/05

"Masculin, féminin: 15 faits précis": Una mujer. Un hombre, y un océano de sangre derramada (los hijos de Marx y la Coca-Cola)

Siempre he permanecido fiel al cine del amado y odiado Jean-Luc Godard, un cine personal, diferente, sin reglas y que pesonalmente me inspira muchísimo a la hora de crear. Consiguió maravillarme con "Une femme mariée", con la que para mí es su mejor película hasta la fecha, "Vivre sa vie", y ahora vuelve a darme una lección cerebral, muy electrizante con "Masculin, féminin: 15 faits précis". El guión lo firma de nuevo el propio director basándose en una historia de Guy de Maupassant. Godard vuelve a ser crítico (ya desde los arranques del film) con la política interior y exterior, viendo la socialización del consumismo (la moda, el cine, la música sobretodo y el pensamiento) americano en la sociedad francesa de mediados de los 60. Como siempre, lo sutil cobra mucha más fuerza, y los casi monólogos (que pasan por conversaciones) de los protagonistas cobran mucha filosofía. Godard firma un guión complejo, sobrecargado y barroco en muchas ocasiones (por lo que a veces el espectador se atraganta a la hora de reflexionar), el ritmo es correcto y los pasajes van variando, algunos realmente memorables (como el inicio en la cafetería donde se conocen los dos protagonistas con su resolución caótica incluido en ella, la conversación de la pareja de protagonistas en el baño, el interrogatorio a modo de encuesta que el personaje de Jean-Pierre Léaud le hace a una joven en la parte final del film, la escena en el interior del cine parafraseando el cine del propio director, y claudicando la propia crítica al sistema cinematográfico haciendo una parábola social con lo que se refleja en los personajes, magnífico) en cambio otros carecen quizás de fuerza, quedándose algo "borrosos" dentro del film, no obstante, esto otorga cierta seriedad al film. Los mensajes que Godard inserta a modo de carteles son fantásticos y desconcertantes a la vez (un punto muy favorable a mi entender) que suscita todo tipo de argumentos al espectador. Godard recalca a la sociedad de la indiferencia (marxistas y de la coca cola como él las denomina con un curioso chiste dentro de la cartelería del film, muy marcado por la época de la guerra del Vietnam), del consumismo rápido y de la imposibilidad del amor en tiempos intempestivos valga la redundancia (los únicos personajes que se enamoran, protagonista y secundario, acaban no haciéndolo por una cosa u otra, desdichados de por vida pese a ser tal para cual).

"Nunca se cruzan...dos miradas...sin dejar huella...de...vida y un silencio...profundo...calor...la luz tenue...invade por doquier el marco de este relato...sin límites...narra la monotonía narra el trabajo...cotidiano.


El libreto, parte de la cotidianidad, y señala los altibajos sociales, la hipocresía conservadora de sus personajes (la homosexualidad está en el trasfondo, y se trata de una manera muy original). Quizás sea el guión más complejo de todos los que he podido ver dentro del cine de Godard (más denso también, sea dicho de paso), pues su lirismo visual es escaso, no obstante, la poética hablada es sensacional (un elemento hecho a conciencia, otro aplauso, pues una de las constantes del film, es la importancia de lo que no se dice, pese a que se dicen demasiadas cosas, de la conciencia individual frente a la colectiva, a la imparcialidad de un "te amo" de un ahora o nunca). El final, llega de sopetón, el análisis dividido en quince fragmentos, se choca en unos dos minutos finales muy drásticos, donde Godard hace una síntesis perfecta sobre las mujeres, catalogando sus actos, subyacentes el mensaje (el personaje de Chantal Goya define tan bien a la adolescencia moral de muchas mujeres que su apatía es perfecta), y enseñando como un hombre de buena fe, que va preguntándose los "porques" de la vida, acaba siendo consumida por ella de la manera más simplista. Godard nos señala que a veces las corrientes sociales son criticables, pero que pasan, sin más, por mucho que se las critiques, mejor estar en la sobra, ser filósofos a nuestra manera y mirar con inteligencia, callar con sabiduría, o hablar con observación y conocimiento.

Reparto fantástico, centrado en sus protagonistas, y un elenco de secundarios que aportan mucha materia a lo que se expone. Por un lado, genial, carismático y pizpireto Jean-Pierre Léaud, un actorazo como la copa de un pino que vuelve a sorprenderme, quizás junto a "Los 400 golpes" éste sea uno de sus papeles más memorables y geniales. Le acompaña la guapísima (enigmática y herméticamente sutil) Chantal Goya, que se echa a la espalda el personaje femenino más relevante (un personaje que es puro Godard y anti-Godard a la vez) junto con los excelentes secundarios. Destacar a Marlène Jobert como Elisabeth, que con tan solo poner el rostro y mirar de cierta manera ya dice totalmente todo, es fantástico éste papel (con el contenido homosexual ya comentado), el amigo del personaje de Paul, interpretado por Michel Debord, y la genial Catherine-Isabelle Duport dando juego. Un reparto muy bien llevado, con el peso en Léaud, pero muy funcional a nivel genérico. En la dirección, Jean Luc-Godard, mantiene su sello, quizás moviendo de forma más general su cámara (con planos muy amplios y sobrios), sin destacar quizás tanto como en otros films a nivel visual, pero tampoco hace falta, pues el film se basa precisamente en mostrar una realidad de la época, y lo onírico de lo visual viene por otro lado, la historia, los personajes y el guión, de manera introspectiva. Por lo que la labor del director es más que acertada (más comparable quizás al estilo de "Bande à part").

"¿Por qué no se venden las aspiradoras?, ¿Le gusta el queso de tubo? ¿Acostumbra a leer?, ¿Le gusta la poesía?, ¿Y los juegos de invierno?, ¿Usa ropa corta?, ¿Cómo reacciona ante los accidentes? Si le abandonan, ¿Le importa?. ¿Sabe que hay hambruna?, ¿Sabe que es el comunismo?, ¿Prefiere las pastillas o cuidarse de otra manera? ¿Cuánto gana?, ¿Por qué las mujeres son más frígidas que los obreros?, ¿Saben de la guerra entre irakíes y kurdos?. Estas encuestas, en vez de reflejar una mentalidad colectiva, la traicionan y la deforman. Mi falta de objetividad ocasionaba respuestas poco veraces de los interrogados. Al parecer, nos engañamos mutuamente, ¿Porque?, porque las encuestas pierden su verdadero objetivo, que es la observación del comportamiento para llegar a una conclusión valiosa. Descubrí que los resultados que arrojaban las encuestas no reflejaban la ideología actual sino la pasada. Debía estar alerta. Algunos datos tomados al azar me servirían de referencia. Filósofo es aquel que objeta la opinión pública. Para serlo debe tener la mente abierta, aparentar que el tiempo no existe. La sabiduría radica en poder ver la vida."


En definitiva, "Masculin, féminin" es una obra que parte de una inteligencia muy bien usada, con un guión original, entre lo filosófico y lo mordaz. Con un reparto genial y siendo atípico (disfrutable no obstante) hasta para los acérrimos del director, los cuales me incluyo. Un 9.


NOTA:9/10
RECOMENDACIÓN: Amantes del cine de Godard. Ver en V.O.
AÑO: 1966
DURACIÓN: 110 min
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