2011/01/02

"Cayo Largo": La cabeza dice una cosa, la vida dice otra...


Director: John Huston
Año: 1948
País:USA
Duración: 100 min.
Sinopsis: Un veterano de guerra visita al padre y a la viuda de un compañero muerto en combate. Pero su estancia en Florida se complica, ya que en su hotel se aloja también una banda de gángsters que, aprovechando una fuerte tormenta, los toman como rehenes. 


NOTA: 10/10  Ficha en IMDB


Para empezar bien el año (Y siguiendo la espinita del mes Noir que deje a medias), me he propuesto una velada de año nuevo con mi amor, el cine. Y que mejor si ese amor está protagonizado por grandes como Humphrey Bogart y Lauren Bacall a las ordenes del maestro John Huston en la que está considerada una de sus obras menores, pero que en cambio, a mi me parece uno de los films noir del cine clásico Hollywodiense más notorios y fascinantes que se han rodado. "Cayo Largo" parte de una obra teatral escrita por Maxwell Anderson, John Huston y Richard Brooks partieron de ahí para crear un guión impecable, sin fisuras, con un contenido político, social (de la época que vivía USA por aquellos, en la película se representa con una tribu India, el racismo que movía, y aun se mueve por desgracia , en el país), macerado como no, con la sutileza de aquellos días, con el cinismo de Bogart en sus diálogos sobre la guerra. La deconstrucción de las bandas callejeras. De hecho es el metafórico encarcelamiento de los gangsters, representado por la marea natural que azota Cayo Largo en un interior de hotel, donde cada personaje encuentra sus raíces, explora sus miedos, entran en pura catarsis de las miradas, de la violencia, de la cobardía y a su vez inteligente estrategia, todo, está perfectamente narrado por los colegas Huston y Brooks, que pasaron una larga temporada en el hotel real que se hospedaba en la isla que da título al film.

Es más, Huston prefirió dar un juego de luces, dinamismo con su cámara inquieta y sin norma, dirigiendo perfectamente cada escena tanto dentro del Hotel (un fantástico set de estudio, de esos que ya no se ven), tanto en el malecón que lo rodea. La tensión del sonido (el huracán que azota la costa durante toda la película dejando inclusive a los personajes peligrosos como los matones, a la altura de cualquiera) elemento que Huston mueve a su antojo con una precisión para aplaudir, pues es dentro de esa deconstrucción introspectiva de los personajes y magnificente en el contenido físico de la naturaleza que azota a los personajes, donde se descubre el ser primigenio, es donde la vida propia se abre su camino natural ante el conservadurismo, la injusticia de la corrupción y donde el destino obra con una mano oscura, de sombras, de miradas irresistiblemente dialogantes y piadosas como las de Bacall. Quizás, como en las obras maestras que se precien, el film arranca un poco con pata coja, con un juego narrativo que marea un poco la perdiz, todo esto se diluye en un nudo magistral, donde las interpretaciones, los diálogos y la dirección se dan de besos mutuos y pasionales, saltando la magia a la palestra. Muestra de ello son por ejemplo, la primera aparición de Johnny Rocco en la bañera (un impagable y perfecto Edward G. Robinson, que está inolvidable en cada plano que sale), el magistral tramo final (en la barcaza) y esa escena final (sacada por cierto, de la novela "Tener y no tener"  que curiosamente cerraba de manera diferente a su adaptación cinematográfica) tan inmaculada con el personaje de Lauren Bacall abriendo al ventana de par en par, dejando ver la luz por primera vez, radiante, en todo el metraje, con Bogart regresando a puerto, el fin de una época turbia marcada por la imposición de los gangsters, ya en pleno declive aquí.

Volviendo a las interpretaciones que danzan en la película. El grandísimo Humphrey Bogart, filma su última película junto con su pareja Lauren Bacall, en un papel que curiosamente va de la mano con el Bogart de aquellos. Pues es su versión más descafeinada del galán cínico y rudo que aquí muestra millones de pesares, fantasmas e inseguridades que dan una amplitud y tridimensionalidad a la actuación de Bogart que es para enmarcar. De hecho, diría que es su mejor papel de los que he tenido el placer de ver. Y que decir de Lauren Bacall que ya nos haya dicho en alguna ocasión. Para mi es la mirada del cine, la mujer sin palabra pero con un don angelical para decirlo todo con esos ojos, esa melena rubia de frágil femme fatale, Bacall es un portento y una de las pocas actrices de verdad (y no mujeres de plástico) que nos quedan de aquella época dorada, genial su papel, quizás me gustó un poco más su matiz interpretativo y de guión en la magistral película de Howard Hawks,  "Tener y no tener", pero aquí también esta perfecta. Les sigue de cerca los secundarios de lujo, el ya nombrado Edward G. Robinson, impecable, o la fantástica  Claire Trevor, que tiene un rol espectacular, sufrido, víctima de un tiempo pasado y presa del alcohol, un papelón que le valió un justo Oscar. En general, un reparto estupendo, inspirado, inolvidable y carismático.

En conclusión: "Cayo Largo" aumenta mi interés en el cine de Huston (ya que tan solo había visto de él, "El Honor de los Prizzi" pero  no me entusiasmó demasiado) una película icónica del cine noir de aquel Hollywood clásico, junto con otros que también hicieron historia. Además es el último film que reunió a Bacall y Bogart juntos en la pantalla, ya por eso merece ser visto. Una joya perfecta, sin escapes, disfrutable al 100%. Una lección de buen cine. Un 10.