2011/01/31

"Double Indemnity": Juntos hasta el final


Director: Billy Wilder
Año: 1944
País:USA
Duración: 106 min.
Sinopsis: MacMurray es un vendedor de seguros que, en connivencia con Barbara Stanwyck, elabora un plan para asesinar al marido de ella y quedarse con el dinero de su seguro. Obra cumbre del género, uno de los ejercicios de suspense más fascinantes de todos los tiempos. 

NOTA: 10/10  Ficha en IMDB



Volviendo al cine del maestro Billy Wilder, y como no, volviendo a uno de los géneros que más venero del séptimo arte, el cine noir, "Double Indemnity" o como la tildaron en su momento en nuestro país, "Perdición", es una de esas películas que dentro de las "normas" o idiosincrasias del noir, cumple con sus objetivos al 100%, una historia sencilla, pero llena de interés, con puntos de guión pulidos, diálogos sólidos y unas interpretaciones para enmarcar, para mí, éste es mi "Halcón Maltés", la joya del noir por excelencia. El fantástico guión, lo firman Raymond Chandle  y el propio Billy Wilder (Basados en la novela de James M. Cain), una historia que se mueve entre el amor, la traición, el crimen imperfecto a través de la catarsis de un protagonista común (de esos que les gustaba a Hitchcock) que se ve metido en una magnolia de la que es imposible salir. La Dhalia, la viuda negra, el amor de la femme fatale por la que el protagonista queda prendado desde el inicio del film (con una de las conversaciones sutilmente sexual, de las mejores que se han escrito dentro del género, muy Wilder) un asesinato por un amor desmesurado entre ambos que guía la parábola narrativa que presenta Wilder y Chandle. 


El guión se presenta a modo de flashback (quizás uno de los mejores guiones que haya usado este recurso y haya justificado tan bien las famosas voces en off características también del género). Quizás este punto narrativo sea lo único más o menos reprochable a esta historia concisa, bien escrita y sin fisuras, pues resta algo de suspense en algunas escenas donde el protagonista está en apuros al aguantar otro de los grandes temas del film, mantener la gran mentira.  La perversión es una de las grandes bazas del film, Wilder provoca al espectador con sus personajes, meter al asesino en casa, la información distribuida hacia el respetable con todo lujo de detalles (Algunos personajes saben menos que el espectador, por lo que el protagonista, en cierta manera es el propio espectador adentrándose en una cada vez más claroscura atmósfera de corrupción, pistola y rubia estratega, lista donde las haya, otro plus del auténtico Noir). Con esa fórmula, las cartas están encima de la mesa, la planificación del asesinato (sublime por cierto como se resuelven las propias dudas con respecto a esto que van surgiendo mientras vemos la peli, todo está atado y bien hilvanado), el juego del ratón y el gato en la agencia de seguros entre el protagonista y su jefe (el juego metafórico de las cerillas entre ellos, representa ese juego precisamente, llegando a su resolución simbólica en la escena final, magnífico por cierto).

Volviendo al último apunte del guión, hay que destacar la importancia de los envenenados diálogos, cargados de sutileza, ironía, dureza, poesía (ya no se escriben proezas tales en el cine actual), y como no, el choque de realismo dramático que Wilder culmina en su parte final, un choque de realidad que siempre ha estado en tintes melodramáticos en sus films más memorables, y que aquí, siendo el género oscuro que es, se eleva hacia el infinito con resultados tremendistas, perfectos y cohesionados de manera natural, un alarde de buen cine, de mimar un guión perfecto, disfrutable por cinéfilos de verdad. Del reparto, me quedo sin duda con todo, las excelentes interpretaciones de sus artífices, por un lado el protagonista, ese agente de seguros interpretado perspicazmente por Fred MacMurray, el galán de capa caída, perfecto en su papel. La femme fatale por excelencia, rubia, sinuosa figura, fumadora compulsiva, con revolver bajo el sofá y de frío portento, la viuda negra perfecta, interpretada por Barbara Stanwyck, genuina y sensual, como manda patrón. Destacar también, al siempre maravilloso Edward G. Robinson, un actorazo que siempre está fantástico, al menos en los films que he visto en el que aparece, se come la pantalla, borda y queda grabado en la retina con papeles inmejorables, aquí vuelve a comerse la pantalla. En general, un reparto excelente, centrado en el trío protagonista que he nombrado, y que funciona al 100% dentro de la película, memorables.

Y en la dirección, el señor Billy Wilder está genial. Su estilo queda ya muy marcado desde el principio. Sobrios planos casi teatrales, centrando la acción en sus actores, sus caras, y quizás surcando los terrenos más expresionistas de su carrera, usando perfectamente las constantes atmosféricas del cine negro. Los claroscuros y la nocturnidad agobiante, lúgubre y nada apacible iluminación y fotografía en blanco y negro son perfectas, analizables y para enmarcar, un referente para los que nos gusta analizar los detalles del género noir, aquí están todos, bien por Wilder. La banda sonora original, la firma Miklos Rozsa, una partitura que está perfectamente integrada dentro del film, con un tono lúgubre y "ruidoso" cuando se trata de enmarcar la fatal historia de amor de los protagonistas, buen score, aunque eso si, para acompañar tan solo.

En conclusión: Wilder nos narra un amor imposible, y nos lleva a la realidad del "juntos hasta el final", la crudeza de ese amor negro, lúgubre, moribundo y desquebrajado. "Double Indemnity" es una película magistral, con un guión redondo, un reparto inspirado y un director como Billy Wilder filmando la que para mí, es sin duda una de las mejores películas del género que he visto y disfrutado como cinéfilo. Recomendada. Un 10.