2009/11/03

"El Imaginario del Doctor Parnassus": Mágica humildad

Terry Gilliam es un director particular. Sencillamente mágico. Hay que adentrarse en su mundo y dejarse llevar, es por ello que también es un incomprendido. Bebiendo de toda su filmografía y quizás de todos sus referentes más destacables (entre ellos Fellini), "El Imaginario del Doctor Parnassus" es una de esas películas que no se pueden explicar con las palabras, son de esas, que si se tiene una mentalidad abierta a la metáfora y parábola moral hacia el mundo, la vida y la fantasía, la mezcla edulcorada en el buen sentido se acogerá con los brazos abiertos, Gilliam es un tipo humilde y de una imaginación desbordante. El doctor Parnassus (Christopher Plummer) tiene el valioso don de desarrollar la imaginación de otras personas. Ese es el secreto del éxito de su función, que lleva a cabo con la ayuda del sarcástico Percy (Verne Troyer) y el versátil Anton (Andrew Garfield). Sin embargo, la magia de Parnassus está a punto de volverse en su contra. El doctor lleva años apostando con el diablo, Mr. Nick (Tom Waits) y ha llegado a jugarse la posesión de su hija Valentina (Lily Cole), cuando cumpla 16 años. Ajena a todo ello, Valentina se enamora del forastero Tony (Heath Ledger), mientras su padre busca una solución para no perderla.

El libreto está firmado por el propio Terry Gilliam, que esta vez queda acompañado por Charles McKeown. La película refleja una moraleja que parte de un concepto muy espiritual, a su vez que visual. No es una película fácil al uso, no es un film de fantasía a lo "Harry Potter" y juega con muy buenas cartas de magia. El mundo de la farándula, el circo y un imaginario del Doctor Parnassus que lee las mentes de aquellos que se dejen ver ante la inmortalidad de los actos. En parte estamos ante un análisis de bien y el mal, representados perfectamente por los redondos personajes creados por Gilliam. Así pues, el diablo (Un genial Tom Waits, que le queda el papel como un guante) apuesta con los sentimientos del Doctor, que ambicionó la belleza de una mujer que la encandiló, pagando el pato de la inmortalidad, curioso. La historia se repite con ciertos matices en una actualidad oscura (el único colorido que muestra el film, es cuando se cruza el espejo de la imaginación, el resto ocurre en una Inglaterra descolorida y sucia), donde el personaje de Heath Ledger, su verdadera última aparición en pantalla tras su muerte, como siempre, una interpretación perfecta, que ha tenido que ser completada por sus amigos más allegados: Johnny Deep (el más discreto y anecdótico dentro del film, aunque aportando su carisma), Jude Law (algo exagerado, aunque correcto), y Colin Farrell (el que mejor imita la idiosincrasia interpretativa de Ledger en mi opinión, y el mejor matiz del personaje hacia el final del film). Digamos que el personaje de Ledger, comparte con el actor, ciertas similitudes (ver su primera escena choca e inquita por partes iguales, ya que aparece ahorcado en un puente...) el film lleva su personaje a un juego bonito, curioso y original, Tony representa la avaricia, la ambición y el uso descontrolado del ego, la labia o el poder. El guión se viene arriba con estos temas morales, donde se nos cuenta (Como en la vida) con imágenes de cierta trascendencia lírica, como de insensibles y débiles somos los humanos, dejándonos siempre vencer por la erótica de la apariencia, el error, las modas (cuando el personaje de Ledger cambia por completo la función, es un buen ejemplo de como se hacen ciertas distinciones radicales sobre las apariencias o las personas, muy bueno). Finalmente, la historia se cierra con un final feliz, aunque algo agridulce, Gilliam vuelve a traernos sus obsesiones con los vagabundos infelices, pero nos permite vislumbrar como la humildad gana a la codicia, una codicia que se ahorca al ritmo de una flauta representativa que simboliza la arrogancia y la presuntuosa manía de quedarnos cegados ante lo que creemos, es un sonido celestial, un material que nos define en contra de los andrajosos pero directos vestidos, y lo que más me mola: Esto es un canto desnudo hacia la imaginación, los sueños, el amor y los sentidos. Hay que saber verla, eso si, no os garantizo que os guste. Por mi parte, genial cuento de hadas con mensaje hacia el previsible mundo en que vivimos, carente de magia, de números reales, lleno de artefactos caros.

A los ya comentados Ledger, Deep, Law, Farrell y Waits, sigo con el reparto que engloba el film. Christopher Plummer interpreta perfectamente al Doctor Parnassus, dando cierta presencia mística y sabihonda al personaje. La hija del Doctor y piedra angular de la historia, queda interpretada por Lily Cole, una chica que ciertamente tiene algo, una sencilla belleza celestial, buena interpretación. Destacar también al chico de buenas intenciones, interpretado por Andrew Garfield (un personaje necesario para comprender el mensaje de film) o el de el enano Percy, interpretado por Verne Troyer, con algunos momentos bastante graciosos y geniales. En general, un reparto muy diverso, con mucha efectividad y que será recordado por ser la última y mágica aportación al cine de Heath Ledger cambiando de faceta, una faceta de desconocido, algo que llama la atención, porque su personalidad creo que tiene mucho que ver, pero bueno, ahí es nada. En la dirección, Terry Gilliam vuelve a estar de toma pan y moja, esta vez quizás sobrexpuesto a crear un mundo propio con mucha presencia visual, contando con muchísimos planos barrocos de efectos especiales y coloridos cuando se trata de ser abstracto, surrealista e incluso mágico. Es aquí donde la técnica del ex-Monty Phyton queda por encima de la media. El film tiene un ritmo muy conseguido, no te suelta desde el principio, la atención del espectador queda maravillada con cada imagen, cada fragmento que no esperamos, supongo que como dentro del film, esto es un truco de magia de un mago sonriente llamado Gilliam, al que nadie aplaude, pero que unos pocos sabemos verlo con la boca abierta y los ojos de unos niños perdidos llenos de ilusión por este medio, el del espectáculo, la ficción, el CINE en este caso. La música original, está perfectamente orquestada por Jeff Danna y Mychael Danna, que crean una precisa y correcta banda sonora. Como puntualización final, destacar el diseño artístico y el vestuario del film, incluyendo los efectos especiales, que no contar con mucho presupuesto, son realmente fantásticos. Rompo aquí una lanza para Terry Gilliam y su equipo.

"El Imaginario del Doctor Parnassus" va a dividir muy bien a la crítica y al público, más bien estos últimos, pues demostrará a estos que si no les entró por los ojos, es mas bien que no les entró por la mente, y si les gustó por los ojos y mente, demostrarán eso que os he dicho arriba, que algo de la magia no se ha perdido, algo sigue vivo, pero no se puede explicar, no se puede describir. Hay que verlo. The Show must go on señor Gilliam. Un 9.

NOTA:9/10
RECOMENDACIÓN: Cinéfilos de mentalidad abierta.
AÑO: 2009
DURACIÓN: 122 min
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