2009/03/09

"Luz que agoniza": Locura psicológica

Clásico Hollywoodiense donde los haya, "Luz que agoniza" es un drama psicológico rodado por George Cukor y protagonizada por una Ingrid Bergman que se llevaría el Oscar por esta portentosa interpretación. El guión se sitúa en la Inglaterra victoriana, donde la bella Paula (Ingrid Bergman) se casa con un famoso pianista (Charles Boyer). La felicidad del comienzo se torna siniestra cuando extraños ruidos en una casa, donde años atrás hubo un asesinato, y la presión de su marido, la atormentan hasta hacerla creer que se está volviendo loca. A priori, y cosa que no considero para nada desveladora, que el asesino se sepa que es el personaje de Charles Boyer desde un principio es algo que desperdicia en parte el potencial de suspense que el argumento pueda dar, de hecho lo da, pero a la mente me vienen Hitchcock o aquel film clásico recomendable de Robert Siodmak "La escalera de caracol" como ejemplos de como volver loco al espectador en el buen sentido. Pero, "Luz que agoniza" no juega con la carta del suspense, pues el argumento es un drama psicológico basado en ir desesperando al espectador con unos fabulosos diálogos, ir quitándole el polvo a los personajes e ir alumbrando (como la luz de la misteriosa casa) poco a poco el sufrimiento del personaje de Bergman, que es sin duda el punto crucial del film.

En esa primera mitad, bastante aceptable aunque previsible, el film se sostenta por las geniales interpretaciones y la dirección, pues el guión no cuenta realmente con algo sorpresivo, el espectador sabe perfectamente lo que pasa. Lo que resulta más interesante sin duda, es como la primera mitad del film y la segunda se hermanan de sobremanera, pues la segunda mitad es excelente, y justifica cada secuencia de su primera, aquí entra la trama policiaca, el declive del personaje de Bergman, la resolución de los misterios con algo de suspense, y un desenlace que el guión explora de manera eficaz, solo hay que ver el magnífico dialogazo (de esos que se quedan en la historia del cine) que tienen Bergman y Boyer en el ático, cuando este está atado, para darse cuenta de la magistral manera de resolver lo que cuenta el film (sin duda una de las mejores partes de la cinta). ¿Y que cuenta? como la mente humana es capaz de sugerir terror, manipulación, mentiras, en un personaje que está cegado por el "amor" o la inocencia, manipulada por un ser que elimina el pensamiento del espectador (hablo del personaje de Boyer) y que claustrofóbicamente encierra introspectivamente la historia, volviéndose cada vez más sinuosa (las pocas localizaciones contribuyen a crear la atmósfera, muy inteligente y algo que hoy en día se está perdiendo, usar el escenario como un personaje más para iconizar secuencias). Un guión globalmente excelente, que no pretende vestir con las mejores galas y joyas de Hitchcock, sino que pretende llegar a la mente, exprimirla y después liberarla abriendo un ventanal, mirando al cielo y viendo como de verdad, entra el aire fresco y las malas nubes huyen junto a un carruaje policial.

Ojo al coral reparto, todos excelentes, destaco a la pareja protagonista, formada por una impagable Ingrid Bergman, que se come cada secuencia, que conquista al espectador y expone uno de sus papeles más emblemáticos, genial la actriz, me ha sobrecogido en cada fragmento del film, una gran actriz. Le acompaña el manipulador marido, interpretado por Charles Boyer que bien le valió la nominación al Oscar, y que personalmente también está perfecto, rizando el rizo con su personaje, siendo totalmente expresivo en cada momento, acertadísimo. Ojo a los secundarios, también muy buenas aportaciones de Joseph Colten como el inspector de policía, o las asistentas, la sorda (da un juego tremendo en una parte del film) interpretada por Dame May Whitty, y la asistenta provocadora, de la que el espectador no hace más que sospechar, un papel que iniciaba a una jovencísima (y por aquel entonces desconocida) Angela Lansbury en su carrera como actriz (por cuya actuación le valió la nominación al Oscar). Un reparto sencillamente genial, de esos que solo se encuentran un clasicazo de estos años, difícil de ver en la actualidad.

En la dirección, George Cukor, se decía de él que fue uno de los mejores directores de actrices que hubo de Hollywood, y estoy de acuerdo. Su técnica no sorprende demasiado, es bastante lineal en cuanto a la estructura clásica Hollywoodiense de aquellos años (exceptuando autores revolucionarios, puede ser el caso de Hitchcock), el uso del plano pictórico, del paneado en trípode, el uso de la dolly cam en momentos muy puntuales al igual que la grúa para que el film respire, quizás lo mejor sea la composición de la fotografía y el uso de los angulares para cada secuencia, dotándolas de mucho dinamismo para estar rodando en un interior relativamente pequeño e igual, donde claro está, transcurre la mayor parte del film, por lo tanto, correcta dirección, ahora, inevitablemente en ciertos trayectos de la película, me he preguntado como sería si Hitchcock hubiese puesto su marca. En la banda sonora, cabe destacar la corta pero efectiva partitura de Bronislau Kaper, que entra debidamente y no chirría, el tema inicial es bastante bonito. No suelo hacerlo, pero chapó para la decoración y dirección artística del film, que creo haber leído que también fue premiada con el Oscar, realmente impresionante para un film del 44.

"Luz que agoniza" (genial título por cierto, creo que supera incluso al original en este caso) es un drama psicológico con un repartazo, un guionazo y todo un clásico que ningún amante del cine debería perderse. Creo que logra ser una obra maestra para la filmografía de su director, aunque para mi, tiene una primera mitad genial y una segunda excelente que se complementan estupendamente,se eleva sola y lo hace con unas artimañas sinceras, directas y para nada pretenciosas. Me hacía falta ver un clásico, un 9.

NOTA: 9/10
RECOMENDACIÓN: Ver en V.O.S.E. / Para amantes de los clásicos psicológicos./ Amantes de Ingrid Bergman.
AÑO: 1944
DURACIÓN: 114 min
Ficha en IMDB

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