2008/12/16

"Los 400 golpes": Bienvenido al mundo de los adultos

"Los 400 golpes" fue uno de los primeros films considerados en el movimiento de la ya comentada "nouvelle vague" dirigida con cierta espontaneidad y parsimonia por François Truffaut. Antoine Doinel es un adolescente parisino no especialmente querido por su familia. Su madre, que lo tuvo de soltera, quiso abortar, aunque la abuela lo impidió, y fue reconocido por el que ahora es su padre. La falta de atención de su familia hacen de Doinel un alumno díscolo en el colegio, pero sus travesuras y la mala suerte que tiene al descubrir a su madre con un amante hacen que se vaya viendo encaminado hacia el delito. En el momento en el que lo comete, su propia madre hace lo posible por deshacerse del muchacho, que acabará internado en un centro para menores delincuentes, del que un día se escapa para poder ver el mar.

Estamos ante uno de los guiones más reflexivos quizás de la primera etapa de films la nueva ola francesa. El tema es una clara exposición del mundo y de la pérdida de la inocencia de un chico que se topa con una realidad muy diferente a lo que el cree llamar vida y libertad. Por un lado, el colegio, el conflicto cultural y social dentro de la clase, la familia en casa, con unos padres descuidados, donde el padre trabaja hasta tarde y la paga con el crío, y donde la madre, atrapada en esas pequeñitas paredes de un piso de París, se ve con otros hombres mientras su hijo conoce el secreto y esta lo chantajea con dinero y afecto. A partir de aquí la historia se pausa y se toma su tiempo, no estamos hablando de un libreto al uso, pues parece que hasta que el film no termina, el espectador se pregunta todo el rato ¿que está contando realmente el guión?. Una historia sutil de detalles sociales, el choque con la realidad, o correr sin destino aparente, perdidos en una atracción que da vueltas y solo marea a las personas soñadoras (como pasa en una secuencia del film, donde el chico se monta en una curiosa atracción giratoria mientras hace novillos, toda una metáfora alegórica por parte de Truffaut). Así pues, la mejor parte del guión llega cuando el conflicto lleva a que el chico comprenda donde está, vagabundeando por las calles de la ciudad de las luces, de luces apagadas y de obligatorias bocacalles morales. Es ahí, cuando el chico se adentra en el duro mundo, roba, duerme en fábricas abandonadas y lo internan en un reformatorio para después, como toda alma humana, escapar de la prisión de la mente y ver el mar, un mar que le abre dos posibilidades, una, la de mirar al espectador y preguntarles sin palabras, que es lo que pasa, o dos, ahogarse ante la inmensidad sin rechistar, es aquí donde Truffaut sutilmente acierta en un guión aparentemente lento y costumbrista, con buenos diálogos, pero con contenido aunque haya que buscarlo muy en el fondo, tampoco, sin llegar a la perfección, pero claro, la sutileza no es perfecta ni ambiciosa, es bella, dura y nostálgica, como este libreto.

Reparto muy apropiado, y geniales todos. Desde el niño protagonista, interpretado por Jean-Pierre Léaud, genial en todo el film, pasando por los padres del chico, dos antagónicas pareja de casados que muestran con mucha precisión el problema de miles de familia, dos buenos papeles para Claire Maurier y Albert Rémy respectivamente. El resto, al nivel, sobretodo el papel del exigente profesor de la escuela, interpretado por Guy Decomble, me gustó su nivel de mala leche expuesta a la palestra del film. No me olvido tampoco del otro chico, el amigo del protagonista, el personaje de René interpretado por Patrick Auffay, que también ayuda mucho a llevar el peso del protagonista en ciertas escenas clave donde se muestra la realidad aplastante. Y que decir de la dirección de Truffaut. Su técnica y su estilo quedan muy bien representados, teniendo en cuenta que es un film de la nouvelle vague, este, podría ser uno de los más "tranquilos" en el sentido de que el montaje no pega grandes cortes o saltos, o que la cámara se muestra bastante elegante en todo momento, Truffaut dio su "bello canto" a este movimiento más claramente en otro film excelente "Jules et Jim". Aquí, la cámara normalmente está en el trípode, paneando, excepto en varios momentos ocasionales, donde Truffaut monta a un rail larguísimo su cámara, sobretodo en la secuencia final, un planazo secuencia que sigue al protagonista mientras escapa corriendo y llega a la playa, que es sumamente impresionante, de esos planos que se quedan en la retina del espectador más observador. En general, una dirección muy buena, aunque de lo que he podido ver de Truffaut, no es de lo más destacado, eso si, su sello está impreso, algo muy importante en un film de autor a nivel personal.

Truffaut sella un film de esos que hay que dejarse llevar y pensarlos una vez se terminen de ver, pues no todo lo que cuenta es inmediato dentro de su proyección. Con un reparto excelente y puede que una de las películas más excelentes de la nouvelle vague en cuanto a su técnica y distribución. Un 9.

NOTA: 9/10
RECOMENDACIÓN: Ver en V.O.S.E
DURACIÓN: 99 min.
AÑO: 1959
Ficha en IMDB

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